The Suicide of Western Culture ‘Remixes’


Irregular (
2011)

Electrónica

Aportar frescura y dinamismo a un producto ya conocido se presenta como un reto extra si el inicial supone brisa vespertina, como es el caso del debut de ese orgullo patrio llamado The Suicide of Western Culture. Irregular se atreve con semejante gamberrada y recolecta lo mejor de dentro y fuera de sus puertas para confeccionar este satisfecho ejercicio de reafirmación.

El resultado difícilmente supera el original, pero eso no es de extrañar por mucho que el público salivara imaginando una vuelta de tuerca más para sus sudorosos amaneceres. Lo que sí ofrece esta disparidad de remixes es una ampliación de fronteras de lo más lúbrica, manteniendo la esencia y los sonidos low-fi distintivos del aclamado dúo. Es el caso de la ambiciosa apertura por parte de Griffi, que apuntando al dubstep vocal promete engrandecerse a medida que aumenten la oscuridad y los decibelios; lo mismo ocurre de la mano de Brunetto, que se inclina por introducir desprejuiciadas bases brakebeat. Por su parte, la esperada intervención de Triángulo de Amor Bizarro estrangula la melancolía atmosférica de ‘The End of Luxury‘, explayando la imprescindible cara ambient de los encapuchados, mientras que Ferenc envuelve de oscuridad techno ‘Children shouldn’t been playing beside the railways’.

Lejos de preferencias o potenciaciones, son sus compañeros de aventura, Lasers, quienes, encaramándose sobre el enorme hit que ya es ‘This is the last time I shake your hand‘, dotan al tema de una nueva gloria que hará las delicias de aquellos que a base de repeticiones hubiesen perdido el furor de la primera pasión. Muchas horas de ojos cerrados y brazos en alto se les deben por esta reavivante visión house, y por augurar el fantástico cierre que quedaba en el tintero por parte de Strange2 & Nev.era. Una explosión de glitches y clicks’n'cuts perfectamente apropiada para ensalzar la ya alardeada por Los PilotosBattersea Power Station‘.

El fiel reencuentro con las canciones que  tanto embriagaran en 2010 surte efecto: el oyente queda cargado de una apetencia nociva que mantiene a flor de piel el interés por las novedades berlinesas prometidas por los propios The Suicide of Western Culture.

Marina Cabeza

 

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1 Comentario

    como les daba

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